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jueves, 18 de febrero de 2021

SOMBRAS EN LA ABADÍA... 16

 

La noche era oscura y fría, varias sombras en forma de monjes negros se cruzaron a la tímida luz de una vela en el claustro de los reyes.

--¿Os ha visto alguien hermano Gui? –pregunto Melchor mirando a ambos lados del claustro.

--No…

--¿Lo tienes?

-- Aquí lo traigo –mostro las cartas.

--¡Quieto! Ocúltalas…

--¿Qué vamos a hacer? Septimus está preguntado a todos por el Tarot y somos los principales sospechosos… --Gui estaba muy asustado, balbuceaba y sollozaba, mientras guardaba las cartas debajo del hábito.

--Mañana, a la hora prima, pediré audiencia con el Abad y le entregaremos el Tarot y acabaremos con está intriga. –dijo Melchor con decisión.

--Pero… hermano Melchor. ¿Crees que es lo mejor? Nos castigarán por haberlas ocultado todos estos años y haber mentido…

-- ¡Es cierto! –se quedo pensativo. --¡Ya está! –sus ojos delataron una idea.

--¡Dime! –Gui estaba expectante.

-- Guarda el Tarot. Mañana iremos a las ruinas y las dejaremos donde las encontramos y jamás nadie sabrá nada.

--¡Buenas noches hermanos! –una voz socarrona rompió el susurro de Melchor.--¿Qué hacéis aquí hermano Tete? –pregunto enfadado Mechor.

-- ¡Se lo que tramáis, he escuchado todo! –su mueca mezcla de un niño travieso y un demente.

Gui y Melchor se miraron sin saber que decir…





jueves, 11 de febrero de 2021

SOMBRAS EN LA ABADÍA... 15

 Durante varios días, Fray Septimus en compañía del hermano Miyagi fue hablando con todos y cada uno de los monjes que vivían en la Abadía.

Decidió que el mejor momento era al anochecer en el claustro de los reyes, un lugar tranquilo… al finalizar el último día Septimus compartió sus sospechas con el hermano oriental, mientras daban un paseo…

--¿Creéis que el tarot está en la Abadía?

--Querido Miyagi, Todos los hermanos están nerviosos y todos ocultan algo. No se puede ocultar algo que no existe. –exclamo Septimus,

-- ¿Quién creéis que es?

-- Sabemos que desde el 2.012 nadie ha vuelto por las ruinas… y sabemos quiénes fueron los últimos

--El hermano Gui y el hermano Melchor, está claro. Lo han dicho abiertamente.

---… Y coinciden en su versión. La pregunta es… ¿encontraron algo entre las piedras caídas?  –miro pensativo a Miyagu—Mañana daré un paseo por el monasterio de San Juda´´

-- Pero mi querido Septimus… es un lugar maldito…

-- Déjame decidir que tipo de lugar es que tanto miedo y desasosiego despierta…-- alguien les observaba, un hermano estaba intranquilo…

jueves, 4 de febrero de 2021

SOMBRAS EN LA ABADÍA... 14

Al amanecer los cantos de los monjes rompían las ráfagas de viento que azotaban el exterior de los muros con fuerza.

Entre la luz de las velas y la niebla provocada por el humo del incienso. Miradas se cruzaban entre los monjes, gestos con la cabeza… un ambiente de intriga y desasosiego invadían tan sagrada estancia.

Miyagui se colocó al lado de Septimus, con un gesto afectivo, un gesto amable entre tanta sospecha.

El hermano Guy y Melchor se miraron entre ellos y con un ademán se cruzaron con los ojos avispados de Septimus que ignoro con solemnidad tal seña.

El Abad oficiaba la misa, todas las miradas de los monjes se dirigieron a él, como los hijos a un padre en busca de consuelo, algo de paz llego en tan oscuro instante, algo hacia vislumbrar que pronto las sospechas y misterios se iban a materializar en actos terribles.

 

miércoles, 27 de enero de 2021

SOMBRAS EN LA ABADÍA... 13


--¡Mi Señor Abad! –Saludo con una inclinación de cabeza el hermano Septimus.

-- Hermano Septimus – Se abrazo a él. –Gracias por vuestra presencia.

--He acudido lo antes posible a su llamada.

--Así es. Deseo felicitaros en persona por el libro que habéis escrito de nuestra Abadía y nuestros hermanos los fraymonjes.

--Ha sido un trabajo agradable de realizar…

--Pero… hay otro motivo por el que os he llamado.

--Decidme mi Señor Abad. –Septimus escuchaba con sumo interés.

--En el pasado verano del año de Nuestro Señor de 2.012, la paz de nuestra Abadía se quebró durante varias semanas… los hermanos estaban nerviosos, se oía hablar de leyendas y aparecidos… rumores de las cercanas ruinas del monasterio que llaman ¨de San Judas¨ ¿me seguís? –bajo la voz y se acercó a Septimus – mis hermanos se tornaron serios, distantes…

--Y… ¿Qué os preocupa de tan lejano acontecimiento?

-- Desde que habéis llegado, han vuelto los rumores…

--… ¿No pensaréis que soy el causante de tales rumores?

-- No hermano Septimus… pero si habéis despertado algo que estaba dormido. He hablado con el hermano bibliotecario y del Tarot legendario…

-- No es legendario mi Señor Abad.

--Sois sagaz e inteligente y os suplico que arrojéis luz en tan oscuro Tarot.

-- ¿En qué os puedo ayudar mi Señor Abad?

-- Os doy permiso para que investiguéis y descubráis ese Tarot misterioso y así enterrar para siempre rumores y sospechas y recuperar la paz de nuestra Abadía tan amada.

--¿Me dais permiso para preguntar a los hermanos?

-- … y os contestarán sin titubear.

--Me pondré ahora mismo a tan distinguido trabajo. –Septimus se despidió del Abad.

--¡Esperad venerable Septimus! Deseo presentaros al hermano Miyagui, un hermnao de mi total confianza –Un monje amarillo, con aires del lejano Oriente, entro en la estancia – deseo que os acompañe y os ayude en vuestras investigaciones y discernimientos. Septimus inclino la cabeza.

-- ¡Gracias Señor Abad! Es tarde y deseo ir a descansar, mañana a primera hora comenzaré las investigaciones –se despidió Septimus.

jueves, 21 de enero de 2021

SOMBRAS EN LA ABADÍA... 12


--¡Disculpa hermano Melchor! -grito Septimus en el claustro de los reyes. El hermano Melchor se giró sobresaltado. –deseo hablar contigo sobre ciertos temas…

--¿En qué os puedo ayudar?

--Me han dicho que eres el hermano que más sabe del enigmático mundo del Tarot…

-- Así es. Soy un aficionado a él…--le clavó la mirada con extrañeza --¿en qué os puedo ayudar? –repitió.

-- ¿Conoces el Tarot de Judas?.

-- ¿Comó? –Balbuceo Melchor.

-- Le conoces por lo que veo…

-- ¿Dónde lo ha visto? –susurro el tarotista.

-- Lo he visto en vuestro rostro…

-- ¡Ese tarot no existe! –sentencio Melchor. –es una leyenda.

-- El hermano bibliotecario no lo cree así, es más, has estado hace unos días buscando información entre los libros.

--Como sabes soy un estudioso del tarot… Os tengo que dejar, tengo cosas que hacer…

-- Una última pregunta hermano Melchor –insistía Septimus, el hermano tarotista se detuvo y se detuvo.  --¿Conoces las ruinas de San Judas? –Fray Melchor le susurró a Septimus.

-- Allí solo has espectros, es un lugar maldito, ese Tarot no existe. –Se alejo por una de las puertas del claustro.

 

jueves, 10 de diciembre de 2020

SOMBRAS EN LA ABADÍA... 11

 El hermano Gaspar enrollo el viejo pergamino, ensimismado con tan singular tarea.

   -Interesante monje, ese tal Judas de Ávila… ¿No creéis hermano Gaspar?

   -Si, ¡Es increíble¡-su mirada era perpleja.

   - ¿Por qué es increíble?

   - ¿No os dais cuenta hermano Septimus de la trascendencia de este legajo? –Septimus le miro esperando que continuará – lo de las ruinas de Judas, son algo más que una leyenda, hay una fuente histórica…


  -- Entonces… --interrumpió Septimus Judas, existió y da fe que dibujo él mismo las cartas, menciona los ¨naibi¨ que es naipe en árabe…

   - ¡El Tarot de Judas! … No es una leyenda. –Gaspar estaba emocionado.

   --¿No habéis leído antes el manuscrito? Os veo sorprendidos…

  --Lo descubrí este verano mientras limpiaba el ala Norte de la biblioteca. Debo colocar algunas cosas –Gaspar se impaciento.

   -- Esta bien, os dejo. Debo visitar las ruinas y ver que encuentro entre sus piedras.

  --¡Nooooo! No os acerquéis allí. Es un lugar maldito.

  --¿Por qué? ¿Ha ocurrido algo?

 -- Hermano Septimus –bajo la voz y cerró la puerta – Allí entre esas ruinas, hay presencias y aparecidos… hace siete años varios hermanos sintieron a alguien que no era de esté mundo, algo maléfico, algo aterrador… desde entonces ningún hermano ha vuelto por allí.

   --¿Y qué me decís del Tarot de Judas?

  --Tal vez se quemó aquella noche de fuegos satánicos. Hablad con el hermano Melchor, es, el que más sabe de tarots de toda la Abadía.

jueves, 3 de diciembre de 2020

SOMBRAS EN LA ABADÍA ...10


¨Debo ser ágil y rápido, para escribir y dejar mi legado, en este manuscrito… para que no quede lo que aquí cuento en el olvido.

Yo, Judas de Ávila, un joven copista y traductor árabe, mientras mis letras surgen entre el fragor de las llamas que devoran mi Abadía. Un fuego diabólico que llego en forma de rayo, en esta noche de tormenta. La misma noche que termine mi último dibujo…

Han pasado tres años, cuando llego a nuestro monasterio aquel malherido soldado templario, con su caballo lleno de reliquias del lejano oriente, de tierras llenas de infieles…

Entre sus tesoros, un libro escrito en árabe, del cual nadie le dio su justo valor.

Noches enteras, robando en la oscuridad horas al sueño, traduje el libro, escrito por un tal Abu Abbas, donde explica el poder de veintidós dibujos que aun no se han materializado y donde asegura estar todo el poder del mundo…

Fiel a la descripción, uno a uno hice los dibujos y como imágenes del mismo infierno se fueron creando omitiendo la advertencia del escritor árabe… ¨el poseedor de estos veintidós naibi será el dueño del mundo, a un precio muy alto¨

  Y así es como fue, anónimo lector de mis palabras, el mismo día que termine de dibujar las láminas, el infierno se desato en mi Abadía…

Debo dejarte, el fuego llega y debo esconder los dibujos, debo salvar la vida…

 

                                Jud. de Ávila


jueves, 26 de noviembre de 2020

SOMBRAS EN LA ABADÍA ...9


      -- ¡Buenas Tardes hermano Gaspar! –saludo el hermano Septimus entrando en la biblioteca.

-      ¡Hola hermano Septimus! -dejo de leer un libro- Estaba leyendo el libro que recientemente habéis escrito de los monjes de nuestra Abadía…

-      ¿Os ha gustado?

-      ¡Muchísimo! –soltó el libro. --¿en qué puedo ayudaros?

-      Busco información para mi próximo libro.

-      Y… ¿de qué va a tratar?

-      Hay unas ruinas cerca de nuestra Abadía, con una torre en ruinas… y quisiera conocer la historia de ese lugar, sus leyendas y como termino siendo un montón de piedras caídas…


-      Nadie sabe el nombre de ese lugar, hubo hace siglos una Abadía -contesto sin dar importancia—popularmente se la conoce como ¨La Abadía de San Judas¨, hoy ruinas de San Judas.

-      ¿Abadía de San Judas? –pregunto intrigado Septimus.

-      Lo único que tenemos es un antiguo legajo, firmado por un monje llamado, fray Judas de Avila, que debe estar por aquí—empezó a remover unos manuscritos enrollados. ¡Aquí esta!

Lo desplego con sumo cuidado y empezó a leer en voz alta…


jueves, 7 de noviembre de 2013

SOMBRAS EN LA ABADIA ... 8

       Pasaron varios días desde la visita de Guy Y Melchor a la vieja ermita. Entre los pasillos del monasterio susurraba y hablaban de lo ocurrido. Intentaban ser cautos, no querían que los demás hermanos conocieran lo ocurrido.
     
-¿Has visto la sombra?
-No.
-¿No las has visto? –insistía una y otra vez Guy.
-No se que pensar hermano, a lo mejor son cosas tuyas… a mi lo que me inquieta es esa puerta…
-¿No me crees?
-No, no es eso. Algo pasa en esas ruinas hermano Guy. Tenemos que volver. –dijo Melchor armándose de valor, porque él no vio nada pero sintió que les observaban, alguien más había con ellos.
-¿Cuándo volveremos Melchor?
-Mañana por la tarde, consigue velas yo llevaré algo para abrir la puerta.



      Alguien les observaba… 

domingo, 13 de octubre de 2013

SOMBRAS EN LA ABADIA ... 7

      El viento era muy intenso, helado, calaba hasta los huesos.
          Melchor apartaba con las manos unas ramas floreadas, que tapaban parte una puerta enrejada, estaba muy cerca de la base del muro, estaba cerrada con llave, no se veía el interior, oscuro,  olía a humedad y podredumbre, un olor insoportable.
   Melchor y Guy se quedaron  asombrados, esa ermita estaba destruida por el tiempo, era un montón de piedras, pero  la puerta enrejada era antigua pero estaba intacta, desafiando al tiempo.
    Las sombras conquistaban el lugar poco a poco, la noche venía, y los monjes decidieron volver al monasterio.

-          ¿Sientes eso hermano Melchor?
-          ¿Qué?- Miró con miedo a su alrededor el hermano Melchor.
-          Nos esta mirando hermano.
-          ¿Quién Guy?, por Dios que me estas asustando.
-          ¡¡¡¡Ya esta aquí!!!. –gritó Guy mientras señalaba un lugar entre las ruinas.

          Un instante, algo fugaz como un reflejo, allí estaba la sombra del monje, Guy lo vio una vez más y una vez más se asusto, al girar la cabeza Melchor, la sombra ya no estaba, se fue tan rápido como apareció.

      

miércoles, 27 de marzo de 2013

SOMBRAS EN LA ABADIA ... 6

Gaspar comenzó a leer el manuscrito de la hermana Clara, Miyagi escuchaba apenas sin respirar…


      ¨ Yo, Clara de Montemayor, moribunda y anciana, dejo mi terrible historia, para quién quiera leerla…
   Todas mis hermanas hoy son polvo, como polvo las piedras del convento donde vivimos momentos de muerte. En aquellos tiempos era una novicia, apenas contaba con 17 años. Tantos como hermanas, y luminarias aparecieron en el altar de la iglesia, aquella tarde de verano. La madre superior Beatriz, pidió oración y silencio, dando a entender que era cada uno de nuestros ángeles guardianes.
  Una noche todo cambio, desapareció una de las luces, nos lleno de temor y una vez más Beatriz nos rogó silencio y oración. Al amanecer, la hermana Ana, la más anciana no despertó. Murió al igual que una de las luminarias. Su ángel guardián, tal vez, la había abandonado para siempre.
     Pasó el tiempo, y las luces no desaparecían, ni en intensidad ni en número…
    Llego el invierno, todo ocurrió en pocos días, aun me tiembla el cuerpo y apenas puedo escribir… un día eran 13 las luces, otro día eran 11, al día siguiente 9… y tantas luces desaparecían tantas hermanas morían al día siguiente, la madre Beatriz apeló al obispo el cuál, declaró el lugar poseído por el diablo.
     Abandonamos el lugar, dejando los cuerpos de nuestras hermanas frías en sus tumbas, la Madre Beatriz fue la última en morir, pero no pudimos abandonar en tan diabólico lugar, el terror y el miedo que nos a acompañado toda la vida.
     Solo la novicia Marta con tan solo 15 años y la autora de este texto hemos vivido largos años.
      Nunca más volví a ver las luces, nunca hablé de ellas a nadie… hasta hoy.¨ 


     

lunes, 25 de febrero de 2013

SOMBRAS EN LA ABADIA... 5


          Una  noche de verano algo cambio, no era como las demás. El hermano Miyagi, como todas las noches anteriores, se entrego a la meditación y el relax, el reiki le sumía en un estado maravilloso difícil de explicar. Pero algo cambio, aquella noche, le costaba mantener ese estado de paz interior, no aparecieron 8 luminarias, habían 9.Nueve luces que le lleno de dudas y preguntas al hermano oriental.

    A la mañana siguiente, Miyagi decidió buscar el significado de estas curiosas e inquietantes luces. Visito la biblioteca donde compartió sus dudas y turbación con el hermano Gaspar, el bibliotecario.
-¿8?, ¿9? Pero… ¿qué?... la pregunta daba vueltas sobre la cabeza de los monjes.

 Miyagi y Gaspar pasaron todo el día estudiando, buscando y haciendo cábalas;  revolviendo viejos libros, legajos antiguos… entre ellos de forma casi casual, Gaspar descubrió un legajo un viejo trozo de pergamino, que contaba la historia terrible de la hermana Clara de Montemayor…
      Ensimismados Gaspar y Miyagi leyeron con espanto la terrible historia de la monja.
   
                    Continuara...

lunes, 10 de septiembre de 2012

SOMBRAS EN LA ABADÍA... 4



         Aquella madrugada era una noche de verano de luna llena, muy luminosa y brillante, el hermano Miyagi estaba en  su celda haciendo Reiki. Estaba en un estado muy profundo de meditación y paz interior, reiki es una técnica energética que le habían enseñado en su Japón natal, su gran maestro Matsumune y que estaba transmitiendo y enseñando a sus hermanos del monasterio. 
             Se concentraba en su respiración, sumergido en un estado de tranquilidad y sosiego maravilloso, que fue rotó de una manera inesperada y brusca, como un cubo de agua fría. Sintió algo delante de él, abrió los ojos, vio ocho luces, ocho luminarias, ocho pequeñas lucecitas en forma de velitas de colores. Miyagi no se asustó, guardo la calma y cerró los ojos entrando en un profundo sueño reparador.
      A esa noche la siguieron otras noches, donde las luminarias eran acompañantes fieles de Miyagi en sus madrugas de Reiki.


                                    Continuara...
   

sábado, 1 de septiembre de 2012

SOMBRAS EN LA ABADÍA... 3


         Guy y Melchor llegaron al atardecer a las viejas piedras, restos de la antigua ermita. Todo estaba en calma, no se sentía el viento, Guy le señalo a su hermano donde vio la sombra y Melchor con mucha paciencia y atención analizó la zona, buscando entre la maleza que rodea la base de la torre, cualquier rastro que le diera alguna pista sobre esa enigmática sombra. No encontró pisadas ni trazas de que alguien hubiera estado allí recientemente
             La noche se echaba encima, Guy apremió a Melchor para regresar al monasterio, tenía miedo y no hacía más que mirar a su alrededor, hacia la torre… con mucha inquietud. Parecía que esa sombra iba a regresar en cualquier momento.
          En un instante se levantó el viento, era aire frío en forma de torbellino, las ramas se empezaron a mecer con fuerza y crujían las piedras. Al instante, todo se detuvo. Todo parecía muerto, como un paréntesis en el tiempo. Esa terrible sensación de que algo o alguien estaba allí, escondido en algún oscuro recoveco, observando…

    
    - ¡Vamos hermano, hay que irse! – grito con fuerza Guy, lleno de miedo.
    -¡Espera Guy, he encontrado algo!.
    -¡Da igual  vamos por DIOS!. Gritaba Guy.
    -¡Mira Guy,¿qué es esto?


                                      Continuara…

jueves, 23 de agosto de 2012

SOMBRAS EN LA ABADÍA... 2


       Durante varios días Guy estaba intranquilo, no hacia más que ver en todas partes esa sombra, esa imagen, ese momento que no lograba olvidar. No sabia si contarlo o no. No sabía que decir ni que hacer. Deseaba volver a la vieja ermita, comprobar si era o no real aquella sombra. Volver a ver los restos de la torre resquebrajada y desolada por el tiempo. Sentía una mezcla de curiosidad y miedo.
        Muy confundido tomó la decisión y contó a su amigo el hermano Melchor su terrible experiencia, necesitaba que alguien le escuchara.
-          No te preocupes, tal vez sea fruto de tu imaginación. –le explicaba Melchor.
-          Pero… hermano Melchor, era tan real…
-          Haremos una cosa hermano Guy, mañana iremos a la vieja ermita, tal vez encontremos una explicación a todo esto.
-          ¿Se lo decimos a nuestros hermanos?
-          ¡No Guy! No preocupemos a los fraymonjes.

   Melchor tranquilizó a Guy, al día siguiente volverían a las ruinas, en busca de plantas…


                                          Continuara…

viernes, 17 de agosto de 2012

SOMBRAS EN LA ABADÍA...

       Después de comer, el hermano Guy decidió dar un paseo y  recoger algunas plantas medicinales. Caminó por los alrededores del monasterio, llegando a los restos de la torre de la vieja ermita, buscando la frescura de la arboleda que rodea el desolado edificio. 

     Estuvo toda la tarde absorto, recogiendo plantas entre las antiguas ruinas. En esta calma, Guy se sobresalto, un torbellino de aire rompió la tranquilidad del momento, los árboles dejaron de mecerse, y los pajarillos enmudecieron.

       Guy estaba asustado, sentía algo que no sabía explicar, algo que le llegaba muy adentro, tenía una sensación de no estar solo, alguien o algo le estaba observando. Se quedo petrificado, cuando al mirar hacia la ruinosa torre de la ermita, vio una sombra de un monje que desapareció,fue un instante, algo fugaz pero claro y nítido.


    Guy con una serenidad casi imposible, decidió marcharse hacia el monasterio, sin dar importancia a lo visto… pero… apenas unos pasos de las ruinas, una ráfaga de viento frío le paró en seco, de nuevo sentía  esa sensación de estar acompañado, sentía que algo le miraba, acelero el paso, sin dejar atrás esa sensación, miró hacia atrás…  allí estaba esa sombra negra, otro instante, otro momento… el monje salió corriendo lleno de terror.



    Estaba anocheciendo cuando llego al monasterio de los fraymonjes, apenas hablo con nadie y se acostó inquieto y asustado.  


                       
                                            Continuara...