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domingo, 11 de agosto de 2013
miércoles, 27 de marzo de 2013
SOMBRAS EN LA ABADIA ... 6
Gaspar
comenzó a leer el manuscrito de la hermana Clara, Miyagi escuchaba apenas sin
respirar…
¨ Yo, Clara de Montemayor, moribunda y
anciana, dejo mi terrible historia, para quién quiera leerla…
Todas mis hermanas hoy son polvo, como polvo
las piedras del convento donde vivimos momentos de muerte. En aquellos tiempos
era una novicia, apenas contaba con 17 años. Tantos como hermanas, y luminarias
aparecieron en el altar de la iglesia, aquella tarde de verano. La madre superior
Beatriz, pidió oración y silencio, dando a entender que era cada uno de
nuestros ángeles guardianes.
Una noche todo cambio, desapareció una de las
luces, nos lleno de temor y una vez más Beatriz nos rogó silencio y oración. Al
amanecer, la hermana Ana, la más anciana no despertó. Murió al igual que una de
las luminarias. Su ángel guardián, tal vez, la había abandonado para siempre.
Pasó el tiempo, y las luces no
desaparecían, ni en intensidad ni en número…
Llego el invierno, todo ocurrió en pocos
días, aun me tiembla el cuerpo y apenas puedo escribir… un día eran 13 las
luces, otro día eran 11, al día siguiente 9… y tantas luces desaparecían tantas
hermanas morían al día siguiente, la madre Beatriz apeló al obispo el cuál,
declaró el lugar poseído por el diablo.
Abandonamos el lugar, dejando los cuerpos
de nuestras hermanas frías en sus tumbas, la Madre Beatriz fue la última en
morir, pero no pudimos abandonar en tan diabólico lugar, el terror y el miedo
que nos a acompañado toda la vida.
Solo la novicia Marta con tan solo 15 años
y la autora de este texto hemos vivido largos años.
Nunca más volví a ver las luces, nunca
hablé de ellas a nadie… hasta hoy.¨
miércoles, 27 de febrero de 2013
lunes, 25 de febrero de 2013
SOMBRAS EN LA ABADIA... 5
Una noche de verano algo cambio, no era como las
demás. El hermano Miyagi, como todas las noches anteriores, se entrego a la meditación
y el relax, el reiki le sumía en un estado maravilloso difícil de explicar.
Pero algo cambio, aquella noche, le costaba mantener ese estado de paz
interior, no aparecieron 8 luminarias, habían 9.Nueve luces que le lleno de
dudas y preguntas al hermano oriental.
A la mañana siguiente, Miyagi decidió
buscar el significado de estas curiosas e inquietantes luces. Visito la
biblioteca donde compartió sus dudas y turbación con el hermano Gaspar, el
bibliotecario.
-¿8?,
¿9? Pero… ¿qué?... la pregunta daba vueltas sobre la cabeza de los monjes.
Miyagi y Gaspar pasaron todo el día estudiando,
buscando y haciendo cábalas; revolviendo
viejos libros, legajos antiguos… entre ellos de forma casi casual, Gaspar
descubrió un legajo un viejo trozo de pergamino, que contaba la historia
terrible de la hermana Clara de Montemayor…
Ensimismados Gaspar y Miyagi leyeron con
espanto la terrible historia de la monja.
Continuara...
miércoles, 19 de septiembre de 2012
lunes, 10 de septiembre de 2012
SOMBRAS EN LA ABADÍA... 4
Aquella
madrugada era una noche de verano de luna llena, muy luminosa y brillante, el
hermano Miyagi estaba en su celda
haciendo Reiki. Estaba en un estado muy profundo de meditación y paz interior, reiki
es una técnica energética que le habían enseñado en su Japón natal, su gran
maestro Matsumune y que estaba transmitiendo y enseñando a sus hermanos del
monasterio.
Se concentraba en su respiración, sumergido en un estado de tranquilidad y
sosiego maravilloso, que fue rotó de una manera inesperada y brusca, como un
cubo de agua fría. Sintió algo delante de él, abrió los ojos, vio ocho luces, ocho
luminarias, ocho pequeñas lucecitas en forma de velitas de colores. Miyagi no
se asustó, guardo la calma y cerró los ojos entrando en un profundo sueño reparador.
A esa noche la siguieron otras noches,
donde las luminarias eran acompañantes fieles de Miyagi en sus madrugas de
Reiki.
Continuara...
Continuara...
sábado, 1 de septiembre de 2012
SOMBRAS EN LA ABADÍA... 3
Guy y Melchor llegaron al atardecer a
las viejas piedras, restos de la antigua ermita. Todo estaba en calma, no se
sentía el viento, Guy le señalo a su hermano donde vio la sombra y Melchor con
mucha paciencia y atención analizó la zona, buscando entre la maleza que rodea
la base de la torre, cualquier rastro que le diera alguna pista sobre esa
enigmática sombra. No encontró pisadas ni trazas de que alguien hubiera estado
allí recientemente
La noche se echaba encima, Guy
apremió a Melchor para regresar al monasterio, tenía miedo y no hacía más que
mirar a su alrededor, hacia la torre… con mucha inquietud. Parecía que esa
sombra iba a regresar en cualquier momento.
En un instante se levantó el viento,
era aire frío en forma de torbellino, las ramas se empezaron a mecer con fuerza
y crujían las piedras. Al instante, todo se detuvo. Todo parecía muerto, como
un paréntesis en el tiempo. Esa terrible sensación de que algo o alguien estaba
allí, escondido en algún oscuro recoveco, observando…
- ¡Vamos hermano, hay que irse! – grito con
fuerza Guy, lleno de miedo.
-¡Espera Guy, he encontrado algo!.
-¡Da igual
vamos por DIOS!. Gritaba Guy.
-¡Mira Guy,¿qué es esto?
Continuara…
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